domingo, 13 de diciembre de 2009

Praha.Praga

Tras media hora de comer arriba del autobús todo tipo de cosas como papas fritas, doritos, bocadillo de pavo y queso, mandarina… nos dormimos una linda siesta de 3 horitas hasta llegar al destino Praha.

En esta ciudad estaba un amigo de Sabela, el cual nos indicó cómo teníamos que hacer para llegar al hostal. Carol, Ana y Mai se quedaron cenando en un McDonald’s mientras las demás íbamos a ver dónde estaba el hostal, ver cómo era y dejar las valijas. Al llegar nos estaban esperando el matrimonio que se ocupaba del lugar, muy simpáticos nos explicaron que teníamos servicio de internet y los horarios en los que abría la recepción, tras lo cual nos llevaron a ver el lugar donde pasaríamos los 3 días siguientes: un maravilloso palacio.

El lugar consistía en un departamento donde había dos habitaciones una con 4 camas y otra con 3 camas, un salón con un sofá-cama, un baño y una cocina, equipada con heladera, lavavajillas, microondas y hasta café!! Además estaba todo impecablemente limpio! Un placer de lugar donde quedarse, totalmente recomendable. Salimos un rato a tomar un café a un bar genial en una de las calles principales en Praha y después de ducharnos casi todas nos fuimos a dormir.

A la mañana siguiente paseamos por el centro de Praha. Estuvimos en el barrio judío, donde entramos en un cementerio, en una sinagoga donde había un monumento a los judíos checos muertos durante la guerra y a una sinagoga (“La Española”) que era increíble. Fuimos a la plaza central donde hay una iglesia imponente y un reloj astronómico, que aún no comprendo cómo funciona pero que me pareció muy bonito. A las en punto hay un esqueleto que “toca las campanadas” y se pasean por unas ventanitas los 12 apóstoles. Después fuimos a un restaurante chino-japonés a comer. Probé el sushi y el maki y me gustó muchísimo, sobre todo el maki. Fue una experiencia más a sumar…

Hicimos las compras de comida y volvimos a casa a ducharnos, vestirnos y prepararnos para salir, ibamos a ir a una discoteca que nos habían recomendado. Cenamos en amor y compañía una ensalada de pasta muy rica y después empezó el botellón pre-discoteca. Una de las chicas se puso un poco mal y decidimos no salir esa noche, aunque nos quedamos en nuestro palacio charlando y riéndonos hasta tarde.

A la mañana lo primero que hicimos fue ir a la Ópera de Praha para ver si había entradas para ver Don Giovanni, porque Nacho el amigo de Sabela nos había dicho que eran muy baratas y que merecía la pena. Pensábamos ir a las 7 de la tarde, pero no quedaban así que fuimos a la de las 2 de la tarde. Antes de la función nos dio tiempo a ir hasta el puente Carlos, cruzarlo y ver un poco el barrio de Malá Strana.

La Ópera Don Giovanni me encantó, los cantantes eran muy buenos y además el guión era muy divertido! Después de la función fuimos a dar una vuelta por el centro porque a las 18.00 encendían el árbol de Navidad de la plaza central y era todo un acontecimiento. Tanto que cuando intentamos entrar en la plaza nos dimos cuenta de que era imposible porque estaba llenísimo de gente! Logramos, después de una hora y media encontrarnos con el resto de la gente que no estaba con nosotras y con el grupo de Peke que habían llegado por la mañana. Pero ellos habían perdido a dos amigas, así que fui a hablar con unos policías y les pedí a ver si podía utilizar algún altavoz para llamarlas por si estaban en la plaza. Cuando estaban a punto de parar la actuación de un grupo de danzas folklóricas para hacerme subir al escenario y llamarlas, me avisaron que ya las habían encontrado. Después de eso volvimos a casa, nos cambiamos y nos fuimos para la discoteca que era enorme, tenía 5 pisos! Estuvimos ahí hasta las 5 y después volvimos a casa nuevamente destrozadas.

A la mañana siguiente lo único que nos quedaba por ver era el Castillo que se alza sobre la ciudad y en el que se encuentra la Catedral de San Vito. Entramos en la Catedral, de la cual me sorprendieron especialmente las vidrieras y el rosetón. Después fuimos a un mirador desde el cual se veía toda la ciudad.

Ya el último plan que nos quedaba por hacer era comer en un restaurante típico. Compartí con Luis dos platos: uno de goulash y otro de cerdo con papas, que estaba muy muy rico.

La búsqueda de las maletas y el llegar a la estación de buses para ir a Bratislava, como siempre, estresante y corriendo, pero al menos llegamos a tiempo.

Definir la estancia en Praha: INOLVIDABLE.

1 comentario:

  1. Qué cantidad de sitios lindos estás visitando =D
    De todo lo que estás comiendo, espero que hayas pedido las recetas para prepararnos cosas ricas a tu vuelta, eh? XD
    Cuídate mucho mi niña.
    Muaksssss

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