jueves, 17 de junio de 2010

Génova o viajando con la universidad





Las ganas de hacer este viaje eran inmensas y cumplió más o menos mis expectativas académicas, pero superó cualquier límite conocido la parte social.

Cómo no, el viaje tenía que empezar con Maite quedándose dormida y con pánico de perder el tren. Por suerte llegué más o menos con tiempo, gracias a que Sara había comprado mi billete de tren. Para llegar a Savona fueron como 4 horas de tren, más algo de camino en autobús para llegar a la reserva que está en Bergeggi. Al llegar lo primero que hicimos fue buscar un lugar donde ir a comer. Los guías nos llevaron a una especie de parque, al lado de un acantilado que daba al mar. Después de comer y una gran charla por parte de los guías (de la cual creo que nadie se enteró de nada, estábamos todos demasiado dormidos después de comer y con el calor que hacía), nos condujeron hasta una gruta.

Ésta se formó porque la roca en esa zona es calcárea, lo que provoca una reacción química con el agua que hace que se disuelva. En la zona hay varias más, incluso algunas que tienen playa adentro. En la que estuvimos se podía ver hasta dónde había llegado el mar en eras pasadas, las distintas etapas de erosión y unas formaciones rocosas muy curiosas, además de algas rojas que daban un color muy especial al fondo del mar.

Después de una pausa para descansar nos llevaron a otra gruta, ésta dentro de la montaña, con unos 100 metros de tierra por encima de nuestras cabezas. Era realmente impresionante pensar que con los enormes huecos que tiene, la montaña se mantiene en pie... Adentro pudimos ver estalactitas y estalagmitas que, aunque no están datadas porque es muy complicado, se estima que algunas de ellas puedan llegar a superar el millón de años.

A la salida de esta gruta hubo una especie de reunión en la que teníamos que votar si queríamos ir directamente a Génova o primero íbamos a la playa y después a Génova. Yo llevaba todo el día diciendo que quería bañarme en el mar, además del calor que hacía, el paisaje era hermoso, quería formar parte de él. Afortunadamente salió la opción de ir a la playa y yo no tardé ni medio minuto en ponerme la bikini y correr hacia el agua. Después de que entrase yo se atrevieron algunos, pero no demasiados... se ve que están acostumbrados al agua bastante calentita porque yo me metí y me pareció que estaba estupenda.

Salimos del agua, nos medio secamos como pudimos y una media hora de caminata hasta el tren, una hora y pico de viaje hasta Génova y a cenar a un restaurante. Probé pasta al pesto, que es típica de Génova y estaba riquísima. En bus al hostal, ducha y a dormir (a la 1.30 de la mañana...).

Y no es que pudimos descansar mucho porque a las 5 de la mañana otra vez arriba, para que nos diera tiempo a llegar al mercado del pescado. Dentro en el mercado nos explicaron un montón de cosas, tanto de los animales en sí, características morfológicas, dimorfismo sexual, como del tipo de pesca, la comercialización, de dónde venían o problemas sanitarios con los que pueden encontrarse. Me pareció realmente interesante.

Al terminar en el mercado fuimos al acuario que teníamos “cita” a las 8.30 de la mañana para ver la parte gestional del acuario. Nos llevaron al “detrás del telón”… nos enseñaron los laboratorios de análisis químico-físico-biológico del agua, las cocinas para preparar la comida a los animales, donde realizan la reproducción, los animles de reserva. El guía no era muy bueno y no sabía mucho, pero de todas formas me resultó curioso.

Salimos del acuario parte gestional y volvimos a entrar de forma turística. El lugar no estaba mal, pero tenía cero rigor científico, no había ni una sola explicación que mereciera la pena y después que era para morirse de pena al ver a los animales hacinados en pequeñas piscinas.

Tras una rica comida tradicional genovesa: farinata con Gorgonzola, fuimos al museo de historia natural. Y si me había muerto de pena en el acuario, acá reviví y volví a morir como 5 veces. Era una gigantesca colección de animales muertos. Entre que no me gusta mucho ver a los animales muertos, que no tengo amplios conocimientos sobre ellos y que (aquí tampoco) no había ni una sola explicación de nada… no lo disfruté demasiado.

Y para finalizar un gran viaje, momento de relax en el parque. Acostados, escuchando música, charlando y haciéndonos masajes…

Tengo que decir que lo mejor de todo fue compartir muchos momentos geniales con Sara y empezar a conocer a gente que no había visto nunca, pero que me hicieron pasar momentos muy divertidos!!

Y próximamente otros 3 días de viaje con la universidad, esto es un chollo! =)

1 comentario:

  1. Pido públicamente a la dueña de este blog que continúe por favor con sus apasionantes relatos sobre su vida =)

    beso liiiinda, desde bs as

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