Tras un relativamente largo parón en el blog, creo que me encuentro preparada para volver, con ganas y muchas historias que contar, claro.
Pasado el momento de bajón, vuelvo a retomar las cosas con más ilusión que antes, con más ganas y más esperanza en que todo va a salir bien. Y se nota.
A medida que han ido pasando los meses en Parma, cada vez estoy más convencida de mi teoría de que esta ciudad es la que estudiamos cuando en el colegio nos enseñan las estaciones. Verano: un calor intenso y mucho sol. Otoño: las hojas caen de los árboles y parece que se instaura una melancolía climática. Invierno: nieve y un frío que se mete en los huesos. Primavera: sale más el sol, llueve bastante y, sobre todo, empieza todo a florecer nuevamente.
Se nota que ha llegado la primavera, y nos contagia a todos sus ánimos. La gente sale más a la calle, más bicis rondando por ahí, parece hasta que se oyen más risas. Desde luego que yo me siento en la primavera de mi vida, y siento florecer todo...
Y retomamos con las aventuras en Italia. El viernes de la semana pasada tuve una excursión de una asignatura (Ecologia Vegetal) a los Apeninos. Tenía muchas ganas de ir, eran altas las expectativas. Y a pesar de ser altas, fueron superadas. Empezamos la ascensión a los 1363 m de altura, en el lago Pradaccio dentro de la reserva natural Guadine-Pradaccio. Mientras subíamos entre bosques de hayas que empiezan a recuperar su esplendor tras años de haber sido explotados, los paisajes maravillosos, las flores y algún que otro animal nos sorprendían a cada momento. Llegamos hasta el paso de Guadine a 1687 m y seguimos ascendiendo un poco hasta llegar al Monte Aquila (1779 m). Las vistas indescriptibles. La sensación de haber llegado hasta ahí...
Comimos en una ladera, metidos dentro de una nube. Un descanso antes de comenzar a descender por el otro lado. Desde esta parte se veía el Lago Santo, hermoso. Lástima que no pudimos llegar todos hasta ahí porque el camino era bastante largo y teníamos que volver a la uni. Balance final de la excursión: GENIAL!
A la vuelta estaba cansadísima, pero Maira me había invitado a cenar a su casa porque era el cumpleaños de su novio e iban a estar todos los amigos. Así que saqué ánimos de alguna parte y me fui a su casa, a pasármelo maravillosamente bien. Cada vez que vuelvo a encontrarme con Maira estoy más y más contenta de haberla conocido. Una reunión exquisita. Me quedé a dormir en su casa y a la mañana siguiente a estudiar en casa con Sabri, Sabela y Luis.
Entre lunes y martes han tocado cantidad de horas de clase, muchas risas con Sara y alguna que otra horita de estudio. Y ahora con ansias de que llegue el jueves para ir a Génova a otra excursión con la universidad.
See ya soon! =)

Estás perdiendo facultades...Esta entrada no me ha costado tres horas leerla por su longitud =P
ResponderEliminarLa verdad es que los paisajes de las fotos son preciosos, aunque con día soleado serás más bonitos todavía.
Cuídate linda, y aprovecha que ya no te queda mucho =P
Musus!!