jueves, 24 de septiembre de 2009

Ilegalidades y demás


En la tierra de las mafias me ponen una multa, a la más legal de los mortales... algo irónico, ¿verdad?

Afortunadamente no estoy sola ya que el hostal está repleto de españoles: Rocío (Madrid, Veterinaria), Patricia (Burgos, Filosofía), Santiago (Salamanca, filosofía), Altamira, Celia, Teresa y Sara (Vigo, Farmacia). En la habitación hay una chica israelí que viene a estudiar toda la carrera y que me estuvo ayudando a la mañana cuando no podía conectarme a Internet. Ella nos explicó cómo tomar el autobús para llegar al centro.
A las 15.30 salimos del hostal Patricia, Santiago, Sara y yo, pero los dos primeros se fueron a ver un piso (llevan un par de días acá). Así que Sara y yo subimos al autobús. Todos, y cuando digo todos quiero decir todos, con los que hablamos (incluido algún vasco que me sé yo) nos dijeron que nadie pagaba el bus porque los inspectores no suben nunca.
¿Qué pasó? Que en la siguiente parada subieron los inspectores. Uno de cada esquina y la puerta del medio cerrada, Sara y yo que no podíamos creer nuestra mala suerte. Intentamos explicar a los inspectores que acabábamos de llegar hoy, que ibamos a hablar con la coordinadora... pero no había caso!! Así que nos hizo una receta con dirección española que esperemos que no llegue!
Después de semejante disgusto fuimos a la universidad que era preciosa, toda de piedra... vimos un aula cuyos asientos eran todos de madera tallada! Ahí fuimos a buscar a Tiziana Cordaro. Sara decía que le hacía falta un café, para mi le faltaban litros de sangre! Le dijimos a ver si tenía algún piso con italianas, ella sólo tramita los que son con estudiantes Erasmus, así que nos llevó a la Sportello-Università Casa (que increíblemente es un lugar de verdad, existe, si!). Ahí nos atendió una chica que hablaba algo de castellano y nos dijo que había 4 departamentos que se ajustaban a lo que queríamos. Quedamos en ir a ver los cuatro mañana a la tarde. A ver qué tal son.
Mientras volvíamos hacia el Ostello della gioventù pudimos ver un poco de la ciudad que es una hermosura! Muchos edificios de piedra, muchos parques... Creo que me va a gustar. Encontramos una tienda Wind, de telefonía móvil y compré la tarjeta (ya veré si les doy mi número =P). Después compramos media pizza cada una y una botella de agua y a cenar al Ostello.
Se organizó una mini-reunión en la entrada del Ostello de españoles... es increíble la cantidad que hay! A la noche había un botellón organizado... yo me quedo en el hostal a dormir, descansar y mañana a levantarme con ganas de buscar casa!

Ciao!

Empieza la aventura...

23 de septiembre a las 8.30 de la mañana salimos de casa. Tras unos cuantos meses de preparativos llegó el día de la partida. Con muchas ganas, pero con muchos nervios y mucho miedo a lo desconocido...
El tren sale de Hendaya a las 11.17 de la mañana y me despido de Mamina, Papá y Anetxu. No sé qué decir porque voy a extrañarlos tanto! Y es tanto lo que les agradezco lo que me han dado y siguen dándome para que pueda empezar este viaje...
El viaje en tren es bastante aburrido, me duele la cabeza y no tengo ganas de leer. Duermo mucho porque mirar por la ventana me hace marearme. A las 17.20 llegamos a París. Por fin! Al acercarme a la puerta me encuentro con un chico que sé que habla castellano (lo habíamos oído hablar en la estación de Hendaya), así que le pido si puede ayudarme con las valijas que son muy pesadas. Nos ayudamos mutuamente a bajar las cosas del tren y me ayuda a buscar la línea del metro que tengo que tomar, hace una llamada y decide acompañarme hasta la estación de donde sale mi otro tren.
La estación de Montparnasse es un desastre! Con las valijas grandes que llevaba era muy difícil entrar en las escaleras mecánicas. Eso cuando había escaleras mecánicas porque en muchas partes sólo había escaleras normales... menos mal que la gente nos ayudaba. Tomamos la línea 6 del metro y llegamos a Bercy. Afortunadamente Jorge Luis (mi compañero transitorio de viaje) sabe hablar francés y fue a información en la estación para preguntar de dónde salía el otro tren que tenía que tomar. Le explicaron que tenía que salir de la estación de metro y caminar un par de manzanas y eso hicimos.
Esas dos manzanas fueron toda una odisea, pero las conseguimos! Llegamos y vimos que el tren llevaba un retraso de media hora, así que nos dispusimos a esperar. Fui a comprar algo de beber porque estábamos los dos agotados. Intenté llamar por teléfono, pero no sé por qué no me funcionaba la tarjeta y faltaba poco para que saliera el tren así que no pude llamar a casa. Me despedí de Jorge Luis y fui con mis dos maletones hacia el coche-cama.
Un señor vio que no podía con las dos valijas y me preguntó si necesitaba ayuda, y le dije que sí por favor. Hablamos un poco en inglés: él era de California iba a Roma de turismo y me dijo que España era su próximo destino...
Dentro del coche cama, me ayudaron a meter las valijas porque había que subirlas y yo sola no podía!! Estábamos una madre con su hija chiquita que era preciosa; un señor argelino que vivía desde los 7 años en París e iba a Bologna a buscar una máquina y otros dos señores. Yo fui prácticamente todo el viaje durmiendo, estaba agotada!
A las 6.00 aproximadamente llegué a Parma. Me tomé un café y pregunté para hablar por teléfono, compré una tarjeta y llamé a casa!!
Después tomé un taxi y ahora estoy en el Ostello della Gioventù, esperando hasta las 10.00 a poder entrar en la habitación, después de que la limpien...

Ciao!